¡Hola! Voy a contaros mi experiencia personal con el infierno, el queridísimo TOC relacional, un TOC puro y muy violento.....
¡Hola! Voy a contaros mi experiencia personal con el infierno, el queridísimo TOC relacional, un TOC puro y muy violento.
Todo comenzó un día que me dirigía al trabajo en autobús. Recuerdo que iba hablando con mi madre por teléfono y, de repente, sentí como un agobio horrible, unas ganas locas de bajarme del autobús, de salir y tirarme al suelo, de respirar aire puro. En ese mismo momento, colgué a mi madre para no preocuparla, pensando que me estaba dando un infarto. Conseguí mantener la calma, no sé muy bien cómo y llegué al trabajo.
En mi trabajo le comenté a una compañera lo que me había pasado y, enseguida, me diagnosticó, ¡ansiedad! ¡Un ataque de pánico! Todo empezó a cobrar sentido, ya lo había vivido con mi hermana mayor, pero no le veía ni pies ni cabeza que me estuviera pasando a mí.
Terminé mi jornada laboral y me dirigí al autobús con un miedo terrible a que me volviera a pasar lo mismo. Total, que me subí al autobús con una taquicardia y un miedo terrible y, efectivamente, el miedo y mi cabeza se apoderaron de mí, y volví a sentir esa sensación, pero, esta vez, multiplicada por cuatro.
Cuando llego a mi portal, mi hermana me estaba esperando para ir al hospital, y la médica me dice que todo está bien, que lo que había tenido era un ataque de ansiedad por agorafobia.
En fin, ansiedad, ataque de pánico, agorafobia… yo no entendía nada, solo lloraba y me encontraba cada vez peor y más agobiada.
Me derivan a mi centro de salud y recuerdo ir andando y darme ansiedad de no ir acompañada, o pensar que me caía al suelo y nadie iba a ayudarme. Sentía que iba flotando, como si no fuera mi cuerpo, mi cabeza por un lado y mi cuerpo por otro.
Mi doctora me dijo directamente que, tras lo ocurrido, tenía que darme de baja y descansar. A mí se me vino el mundo encima, pues jamás había faltado a ninguno de mis trabajos.
El caso es que lo acepté porque estaba destrozada y sentía que mi cabeza estaba bloqueada. Me recetó antidepresivos, cosa que decidí no tomar en ese momento, me daba pánico volverme adicta a ello, y no poder vivir sin la pastilla.
Por aquel entonces, estaba conociendo a mi actual pareja. Con él estaba muy a gusto, pero siempre sentí que no me llenaba, que no sentía lo que “debería”, no tuvimos una conexión o un enamoramiento “loco”.
Era consciente de todo esto, pero me daba mucha paz, tranquilidad, podía ser yo misma.
Una noche, nos acostamos pronto porque al día siguiente trabajaba. Me desperté muy muy temprano, con una taquicardia que parecía que se me iba a salir del pecho y, de repente, sonaron las palabras más dañinas que jamás hubiese esperado que me iban a destruir tanto:
“Si estás con ansiedad y así por culpa de tu novio, es que no le quieres” ¡PUM! Ahí empezó mi tortura.
No quería que me tocara ni se acercara a mí, solo quería que se fuera. Mi cabeza iba a mil por hora, no soportaba la cantidad de pensamientos que se introducían en mi cabeza. ¡No le quieres!; Déjale; Te estás forzando a quererle…
Después de todo esto, tuve que acudir a un psicólogo porque no aguantaba más. Di con una psicóloga bastante perdida en el tema y salí de la consulta no muy convencida. Total, que me dio por buscar en internet como una loca, sin parar, durante días. Ya os podéis imaginar todo lo que encontré en internet. Sigo buscando en internet, cada vez más obsesionada en encontrar la respuesta o la solución a lo que me estaba sucediendo.
De pronto, me sale una página en la que pone: TOC AMOR. Estuve leyendo síntomas y lo que eran pensamientos intrusivos, etc. Me bajó la ansiedad, pero la luz que había visto se volvió a apagar… ¿Y si no es TOC? Otra vez a buscar en internet…
Hablé con mi novio y decidimos intentarlo y nos fuimos a vivir juntos después de ocho cientos millones de pensamientos y vueltas.
Me llamó mi doctora y me preguntó que porqué no tomaba la medicación, que me iba a ayudar. Comencé a tomarla y me ayudó bastante, aunque no daba con un terapeuta adecuado y especializado en este tipo de TOC, es que ni lo conocían, otros te decían que dejaras de engañarte y dejaras la relación. No terminaba de estar bien, mi psicóloga me hacía preguntas que me hacían dudar y tener más ansiedad, como si ella supiera que no se trataba de TOC.
Un día decidí poner fin a los psicólogos, pues no me hacían bien y cada vez dudaba más y cogí miedo a ir a terapia.
Por último, decidí ponerme nuevamente, esta vez, con una psicóloga especialista en TOC, y en EPR, Exposición y Prevención de Respuesta, Vanesa; y me fue genial, aunque en las sesiones, en la exposición me costaba concentrarme, pero conseguí, poco a poco, tras varias sesiones, gestionar mis pensamientos y recibir mi alta.

